El sueño de Santiago Sánchez: De Uruguay al desarrollo de hypercars

En el corazón de los Países Bajos, un joven uruguayo está revolucionando la ingeniería automotriz. Santiago Sánchez, un apasionado por los autos y la tecnología, ha dado pasos gigantes desde su infancia en Uruguay hasta convertirse en un prometedor ingeniero automotriz en Europa. Su historia, llena de perseverancia y sueños audaces, es un ejemplo inspirador de lo que se puede lograr con determinación, talento y una visión clara.

Primeros pasos en Uruguay

Santiago nació y creció en Uruguay, un país sin una gran tradición automotriz, pero que siempre ha cultivado talentos extraordinarios. Desde muy joven, Santiago demostró una fascinación por los autos. Su madre aún recuerda cómo se negaba a quitarse un pequeño traje de Michael Schumacher que usaba a diario. “Dormía con él, iba a la escuela con él.”, relata.

A pesar de las limitaciones de infraestructura automotriz en Uruguay, Santiago nunca dejó de soñar con crear su propia marca de autos de alta gama. “Desde los 14 años supe que quería hacer mi propia marca de autos. Todo lo que hice desde entonces estuvo enfocado en ese objetivo”, comentó.

Sudáfrica y la influencia internacional

Una parte crucial de su formación ocurrió en Sudáfrica, donde vivió desde los 2 hasta los 9 años. Allí desarrolló una perspectiva internacional y aprendió inglés, idioma que más tarde sería clave para su formación. “Cuando volví a Uruguay, tuve que adaptarme a estudiar en español. Fue desafiante, pero también me dio la resiliencia que necesitaba para enfrentar futuros retos”.

Santiago completó su educación secundaria en el Uruguayan American School (UAS), donde su exposición a un currículo bilingüe le abrió las puertas al mundo. Este entorno fue el trampolín que necesitaba para proyectar su futuro fuera de Uruguay.

Durante su educación encontró un obstáculo que funcionó como otra de sus motivaciones para poder superarse: fue diagnosticado con dislexia. Esta condición no le impidió seguir desarrollándose y continuar su avance académico.

La decisión de estudiar en los Países Bajos

Con el sueño claro de estudiar ingeniería automotriz, Santiago exploró opciones en diferentes países. Italia, Inglaterra y los Países Bajos figuraban entre las posibilidades. Sin embargo, fue la Universidad de Ciencias Aplicadas HAN, en Arnhem, la que le ofreció un equilibrio perfecto entre calidad educativa, costos accesibles y un entorno multicultural.

“Elegí Holanda porque todos hablan inglés y la universidad tenía un equipo de Formula Student. Ese fue un filtro clave para mí”, explicó. La experiencia de Formula Student, donde estudiantes diseñan, construyen y compiten con monoplazas, le permitió aplicar sus conocimientos en un entorno práctico y altamente competitivo.

Formula Student y los retos de liderar

Durante su segundo año en la universidad, Santiago se unió al equipo de Formula Student como ingeniero de chasis. El equipo enfrentaba desafíos significativos: falta de financiamiento, estructuras desorganizadas y un historial reciente de bajo rendimiento. Pero Santiago vio una oportunidad donde otros veían problemas.

“Asumí el rol de Chairman y Team Principal cuando el equipo estaba en su punto más bajo. Teníamos solo mil euros en el banco y ningún sponsor. Reconstruimos todo desde cero, reestructuramos el equipo, hicimos un rebranding y tocamos cientos de puertas para conseguir financiamiento”, relató.

Gracias a su liderazgo, el equipo aseguró patrocinadores importantes, incluido Shell, y logró reunir más de 60.000 euros en un año. Aunque no lograron competir ese primer año con el auto eléctrico, sentaron las bases para el éxito futuro.

El nacimiento de Sanrivatti

Concluidos sus estudios, Santiago está canalizando toda su experiencia y conocimientos en su proyecto más ambicioso hasta la fecha: Sanrivatti, su propia marca de hypercars. Inspirado por marcas como Pagani y Koenigsegg, busca combinar tecnología de vanguardia con diseños exclusivos y rendimiento extremo.

“Sanrivatti no es solo un auto. Es una visión. Quiero que sea un referente en la industria, una marca que demuestre que incluso desde un país pequeño como Uruguay se pueden lograr cosas enormes”, afirma con convicción.

Aunque el proyecto está en sus primeras etapas, Santiago ya está trabajando en diseños iniciales y explorando colaboraciones con fabricantes europeos. Su enfoque está en desarrollar una tecnología disruptiva que mueva los cimientos de la industria automotriz. Algo tan ambicioso como audaz.

Inspiración para las nuevas generaciones

La historia de Santiago Sánchez es un recordatorio de que los límites existen solo en la mente. Desde un pequeño país sudamericano, con recursos limitados pero con un sueño claro, ha logrado destacarse en una de las industrias más competitivas del mundo.

“Si algo aprendí en este viaje es que nunca hay que rendirse. Tocar puertas, insistir, aprender de los errores. Todo eso suma. Mi objetivo es inspirar a otros a que persigan sus sueños, no importa cuán grandes o imposibles parezcan”.

En un futuro cercano, Santiago planea lanzar el primer prototipo de Sanrivatti y continuar explorando nuevas fronteras en la ingeniería automotriz. Sin duda, su historia seguirá inspirando a muchos, demostrando que los sueños, con trabajo duro y pasión, pueden convertirse en realidad.