Noruega: De la dependencia del petróleo a la vanguardia de la sostenibilidad

Noruega, históricamente conocida por su riqueza en petróleo y gas, ha emprendido una notable transformación hacia la sostenibilidad y la energía renovable. Este pequeño país escandinavo ha implementado políticas innovadoras y ha realizado inversiones estratégicas que lo han posicionado como líder mundial en la transición energética.​

Transición hacia la movilidad eléctrica

Uno de los pilares de esta transformación es la adopción masiva de vehículos eléctricos. Noruega ha establecido incentivos fiscales significativos, como la exención del IVA y la reducción de impuestos para los coches eléctricos, lo que ha llevado a que, en 2024, casi el 90% de los vehículos nuevos vendidos fueran eléctricos. Además, desde el 1 de enero de 2025, el país ha prohibido la venta de vehículos con motores de combustión interna, adelantándose a las metas de la Unión Europea.

Apuesta por las energías renovables

Noruega ha capitalizado sus abundantes recursos naturales para impulsar la generación de energía limpia. Cerca del 99% de la electricidad del país proviene de plantas hidroeléctricas, lo que lo convierte en el mayor productor de energía hidroeléctrica de Europa. Además, ha invertido en la expansión de la energía eólica y solar, consolidando su liderazgo en el sector. Empresas como Statkraft, el mayor generador de energía renovable de Europa, están expandiendo su presencia en mercados internacionales, incluyendo España, para promover proyectos de energía limpia. ​

Desinversión en combustibles fósiles

En una muestra de coherencia con su compromiso ambiental, en junio de 2019, el Parlamento de Noruega aprobó que el Fondo de Pensiones del Gobierno desinvirtiera 11.000 millones de euros en empresas de gas natural y petróleo, redirigiendo estos fondos hacia proyectos sostenibles. ​

Infraestructura y tecnología al servicio de la sostenibilidad

La infraestructura noruega ha evolucionado para apoyar esta transición. El país cuenta con una amplia red de estaciones de recarga para vehículos eléctricos y ha implementado tecnologías avanzadas para la gestión eficiente de la energía. Además, se han desarrollado sistemas de almacenamiento de energía para garantizar un suministro estable y confiable, incluso en condiciones climáticas adversas.​

Impacto económico y social

La transición hacia una economía sostenible ha generado oportunidades económicas y ha impulsado la innovación. Se han creado nuevos empleos en sectores como la tecnología verde, la investigación y el desarrollo de energías renovables. Además, la calidad del aire ha mejorado notablemente en las ciudades, lo que ha tenido un impacto positivo en la salud pública.

Un modelo a seguir

La experiencia de Noruega demuestra que es posible transformar una economía dependiente de los combustibles fósiles en una basada en la sostenibilidad y las energías renovables. Su enfoque integral, que combina políticas públicas, inversión en tecnología e infraestructura, y compromiso social, sirve como modelo para otros países que buscan enfrentar los desafíos del cambio climático y promover un desarrollo más sostenible.​

En conclusión, Noruega ha logrado reconvertirse exitosamente, pasando de ser un país dependiente del petróleo a convertirse en líder en sostenibilidad y energías renovables, sentando un precedente inspirador para el resto del mundo.